Algunos ejercicios para ayudar tu cuerpo a relajarse después de la actividad física.
La bañera de hidromasaje o el spa pueden convertirse en el espacio ideal para realizar algunos simples ejercicios que representan una experiencia benéfica al tiempo que divertida, otro modo de querer y respetar nuestro cuerpo.
Sigue nuestras sugerencias: el agua simplificará cualquier movimiento.
Piernas: Sumérgete completamente en la bañera o en el spa, apóyate en el respaldo, luego levanta una pierna doblándola, lleva la rodilla hacia el cuerpo y vuelve a extender la pierna; repite el ejercicio tres veces primero con una pierna y después con la otra. Podrás hacer hasta cinco series consecutivas.
Abdominales: Sumérgete completamente en la bañera o en el spa, apoyándote en el respaldo, inspira profundamente y mientras vas espirando contrae suavemente los músculos abdominales. Haz este ejercicio tranquilamente, tratando de llegar hasta cinco series. Podrás ir aumentando gradualmente hasta diez series consecutivas.
Hombros y cuello: Sumérgete completamente en la bañera o en el spa, apoyándote en el respaldo. Comprueba que tus hombros están bajo el agua. Con un movimiento circular rueda lentamente los hombros hacia adelante y atrás cinco veces. Después de una breve pausa, repite tres series completas. Podrás ir aumentando gradualmente hasta diez series consecutivas. En la misma postura y dejando los hombros sumergidos, mueve suave y lentamente la cabeza hacia uno y otro lado, haciendo trabajar los músculos del cuello.
Relajación: Finalizados los ejercicios, ponte sentado, cierra los ojos y haz algunos ciclos completos de respiración lenta (inspirando y espirando). Tras una sesión de hidromasaje, envuélvete en el albornoz o una toalla de rizo secos, túmbate y relájate durante unos minutos: así favorecerás la transpiración y al mismo tiempo consentirás que la presión arterial vuelva a sus niveles normales.