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Elige un generador

Saber cuál necesitas

Antes de comprar es muy importante saber qué necesidades tienes para elegir bien. Estos son puntos básicos que debes conocer previamente:

- Debes calcular las horas que va a estar funcionando. Si es de forma esporádica y nunca más de 8 horas seguidas, te valdrá con uno de 3.000 r.p.m. (revoluciones por minuto). Si va a estar en funcionamiento muchas horas y de continuo te interesa uno de 1.500 r.p.m. Estos son necesarios en trabajos continuos de taller o en el exterior, como en instalaciones de ferias, por ejemplo.

- Hay que conocer bien el número de elementos eléctricos que vas a conectar, el tipo y número de máquinas o equipos, etc. Hay que saber al detalle la potencia nominal y la potencia máxima, es decir, la que se necesitará sobre todo en los instantes en los que se arranca una máquina.

- Analizar el presupuesto para saber si te interesa uno de gasolina o uno de gasóleo. Los dos te sirven, pero dependiendo del uso puedes ahorrar dinero acudiendo a la opción más económica. Pero más importante que el precio será siempre comprar el que te va a dar el servicio que necesitas ya que si es inferior a las necesidades te servirá de poco haber adquirido uno más barato.

- Infórmate bien de la calidad del motor y del alternador, las dos piezas más importantes del equipo. Asesórate en las tiendas de las características para que el generador sea duradero.

- Si vas a utilizar habitualmente equipos electrónicos, como ordenadores, tablets, equipos de música, etc., te interesa un equipo inverter o con regulación automática de tensión (AVR) que te garantice una energía de calidad y estabilizada, lo más parecida posible a la que se consigue con la red eléctrica convencional suministrada por tu compañía.

- Es muy importante conocer bien las características de la máquina y saber cuál es su potencia real. Por ello, es básico saber la garantía del fabricante y si tiene un buen servicio postventa. Es importante que en la tienda te proporcionen una buena información sobre el generador que más te interesa.

Convencional o inverter

La calidad de la energía que proporciona el generador es tan importante como la potencia que genera. Así que no sólo te debes fijar en la potencia sino en la estabilidad de la energía proporcionada.

- Los generadores convencionales: te sirven para la utilización en maquinaria de trabajo electroportátil, como taladradoras, hormigoneras, bombas de riego, etc. Si además vas usarla para la alimentación de un número de bombillas determinado, elige un generador convencional, adecuado a la potencia que necesites. Aunque siempre es recomendable que tenga una buena regulación automática de tensión (AVT).

- Generadores inverter: lo debes adquirir si quieres conectar equipos electrónicos, como ordenadores, vídeo, aire acondicionado, televisor, equipo de música, determinadas lavadoras… ya que ofrecen una garantía de energía estabilizada similar, al menos, a la de la corriente eléctrica convencional. La tecnología inverter evita desviaciones de tensión superiores al 1 %. Así no se provocarán daños en los aparatos con los cambios bruscos de tensión. Los inverter son de menor tamaño, pesan menos, producen menor ruido y consumen menos combustible, ya que el propio generador regula su potencia según las necesidades a la que le someta cada aparato.

Cómo funciona y sus partes

El funcionamiento del generador es bastante sencillo. Básicamente los dos elementos más importantes son el alternador, capaz de transformar la energía mecánica en eléctrica de corriente alterna, y el motor, que hace mover el alternador.

Es importante conocer la calidad y servicio que da la máquina y sus partes:

- Depósito: encontrarás modelos con depósito de plástico o de metal. También de mayor o menor tamaño, con más o menos autonomía de uso, por lo tanto.

- Chasis, bancada o bastidor: es la estructura que soporta el motor y todo el equipo. Interesa que tenga un buen soporte para evitar vibraciones. Es recomendable que la estructura que apoya en el suelo tenga soportes protegidos con goma, para amortiguar el movimiento y producir menos ruido.

- Arranque: es habitual que sea mediante un tirador. Si es electrónico, el arranque será mediante llave, como otros muchos motores.

- Alternador: transforma la energía mecánica en eléctrica de corriente alterna capaz de alimentar, según su potencia, los mismos equipos y herramientas que con la energía de la red.

- Motor: proporciona la fuerza y la energía para que el alternador gire y haga su función. Los hay con motor diésel o de gasolina, y de 2 o 4 tiempos. Los generadores suelen tener 1.500 revoluciones por minuto (r.p.m.) y los de uso esporádico o moderado de 3.000 a 3.600 r.p.m.

Monofásico o trifásico

Encontrarás modelos monofásicos o trifásicos. Por lo general los monofásicos te sirven para la iluminación y usos comunes, ya que proporcionan una corriente monofásica similar a la de la red eléctrica de 220 V. Para maquinaria específica dispones de los generadores trifásicos, más potentes.

Diésel o de gasolina

Los dos son útiles. Elegir uno u otro está en función de las necesidades de potencia y el uso; también del presupuesto del que se dispone. Los de gasolina son algo más baratos y resultan apropiados si se van a utilizar pocas horas y de manera intermitente. Si se van a utilizar muchas horas, la opción es el diésel, especialmente si también se emplean muchos días seguidos. Los diésel tienen un motor de menor desgaste, un menor consumo, son más duraderos y su mantenimiento es menor, aunque generan más ruido y más humos.

De 2 o 4 tiempos

Motores de 2 tiempos: son los de menor potencia y son los más ruidosos. Funcionan con gasolina y mezcla de aceite y tienen un precio más asequible.

Motores de 4 tiempos. Funcionan con gasolina o gasóleo y tienen mayor potencia. Los hay de 3.000 r.p.m. y de 1.500 r.p.m. Los de gasolina son más ligeros y más baratos, pero no soportan tantas horas de uso ininterrumpido como los diésel. Éstos son más duraderos y resistentes y tienen un menor consumo, pero hacen más ruido y son más pesados que los de gasolina.

¿De qué potencia lo compro?

Existen a tu alcance muchos tipos de generadores o grupos electrógenos. Su función es la misma, pero se suele conocer como generador los que alcanzan hasta 10.000 W de potencia y como grupos electrógenos los que la superan. Para calcular la potencia que necesitas tienes que tener en cuenta la suma de las potencias de todos los aparatos que pretendes usar al mismo tiempo. Pero debes diferenciar entre:

● Potencias basadas en resistencias: como la de bombillas, tostadora, plancha, calentadores, etc., que es la que aparece indicada en cada elemento.

● Potencias inductivas: como la que necesitan los aparatos con motores de giro, como lavadoras, bombas, neveras, maquinaria electroportátil, etc. En este caso, el cálculo debe ser diferente, ya que estas máquinas al arrancar necesitan mayor potencia que durante su funcionamiento. Hay herramientas que necesitan en su momento de arranque hasta 4 veces la potencia nominal de uso. Infórmate de este detalle en las tiendas al comprar las máquinas.

Haz los cálculos así:

- Haz una lista de todos los elementos que vas a utilizar y suma su potencia real de uso. Mira la placa de consumo de cada elemento o aparato.

- Según el coeficiente aproximado de cada herramienta, calcula la potencia de uso y la necesaria de arranque. En la placa de las máquinas suele estar solo la potencia nominal; pero hay que sobredimensionar la potencia necesaria para el arranque

- Si tienes maquinaria que expresa su potencia en caballos de vapor (CV), debes tener en cuenta que 1 CV equivale a 736 vatios (W).

- Suma todas potencias que has previsto, según la nominal y la sobredimensionada de cada aparato.

- Añade un 20 % más de la potencia que te ha resultado, así prevés futuros usos que ahora no contemplas. De esta manera, te garantizas un periodo de uso más largo y no se fuerza al máximo el generador.

Protección frente al ruido

A la hora de comprar es muy importante que te fijes en el nivel de ruido que emite el generador, sobre todo si lo vas a utilizar para alimentar eléctricamente una casa, una caravana en un camping o en zonas donde haya vecindad a la que se pueda molestar. En estos casos elige uno que tenga un buen sistema de aislamiento o silenciador. También debes tener en cuenta el ruido que emitirá la maquinaria que vas a emplear. Si lo utilizas para trabajos cercanos, debes protegerte siempre con cascos frente al ruido.

Puesta en marcha del generador

Paso 1. Ten cuidado al desembalar la máquina. Comprueba que durante el traslado no se ha desestabilizado nada, especialmente los elementos de sujeción o patas.

Paso 2. Rellena de aceite hasta el nivel adecuado recomendado por el fabricante. Si tiene menor nivel, puede darse el caso de que no funcione o no lo haga correctamente y provoque averías innecesarias. Debes poner el tipo de aceite indicado en las instrucciones.

Paso 3. Abre la llave del combustible y rellena con la cantidad necesaria. No te confundas de combustible, diésel o gasolina; si la gasolina lleva mezcla de aceite (en motores de 2 tiempos), haz la proporción adecuada. Si el generador es de arranque eléctrico, comprueba que tiene la batería conectada.

Paso 4. Si es de arranque manual, tira varias veces de la cuerda, con energía pero con un movimiento corto, hasta que el motor arranque.

Paso 5. Si el motor está muy frío o lleva mucho tiempo sin usar, abre el starter y después ve cerrándolo a medida que va logrando la temperatura adecuada.

Dónde situar el generador

Si vas a situarlo en el exterior de manera esporádica, para utilizar maquinaria o bombas de extracción de agua, por ejemplo, no es tan importante como si lo vas a usar para dar suministro a una casa o a una caravana en la que vives de manera ocasional. En estos casos debe estar en un lugar totalmente ventilado, preferentemente en un sitio cubierto pero siempre en el exterior. Los gases del motor son tóxicos si se acumulan en una estancia. También es importante que lo coloques siempre en una solera estable. Si va a estar fijo en un lugar, en una terraza o patio, por ejemplo, te interesa fabricar un pequeño suelo para evitar vibraciones innecesarias; además debe estar protegido del sol directo.

Su mantenimiento

Un buen mantenimiento y almacenamiento cuando no se usa ayudará a alargar la vida de tu generador.

- En el primer uso del generador déjalo funcionar sin carga de elementos eléctricos o maquinara durante bastante tiempo; si el depósito es pequeño, puedes gastar todo el combustible la primera vez solo con el funcionamiento del generador. Ayudarás a que se ajusten todos sus engranajes. Después ya puedes utilizarlo a su máxima potencia. Sigue las recomendaciones del fabricante en este sentido.

- Cambia el aceite cuando sea recomendable y siempre con el aceite adecuado. Normalmente hay que hacer un primer cambio tras las primeras 40 o 60 horas de uso; después ya se puede hacer el cambio tras periodos más largos de tiempo, entre 100 y 150 horas. Si lo usas muy poco, debes cambiar el aceite cada 4 o 6 meses, aunque no hayas llegado al número de horas de funcionamiento. Los generadores más potentes, de 1.500 r.p.m., suelen requerir mantenimiento menos frecuente y periodicidad distinta.

- Comprueba el estado del filtro de aire. Límpialo cada cierto tiempo.

- Cambia los filtros de gasolina y diésel cuando lo recomiende el fabricante.

- Revisa el estado de las bujías. Desmóntalas con su llave y límpialas de la carbonilla con un cepillo de púas metálicas y gasolina. Comprueba la separación del disparador y la parte metálica de la bujía. Si están muy separados o muy juntos tal vez debas poner bujías nuevas.

- Si lo vas a almacenar durante mucho tiempo, debes extraer la gasolina que quede, ya que pierde calidad con el paso del tiempo. Guárdalo en un sitio seco, a salvo del sol, y protégelo con un trapo o manta, especialmente en ambientes donde haya polvo.

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