La poda de árboles, arbustos y plantas trepadoras
¿Cuándo podar?
En general, la época más adecuada para podar es cuando las leñosas (árboles, arbustos y trepadoras) están en período de reposo y, por lo tanto, pierden menos savia por las heridas de corte. Este período se corresponde con los meses más fríos del año, aunque se deben evitar las épocas de heladas. Así pues, en las regiones más cálidas de España puedes podar a lo largo del invierno, pero en las más frías deberás esperar a la llegada de la primavera. No obstante, hay operaciones que deben llevarse a cabo en otros momentos del año: las podas ligeras de mantenimiento se realizan en la época de mayor crecimiento vegetativo, es decir, desde la primavera al otoño, para conservar la forma, especialmente cuando se trata de setos. Por su parte, los árboles, arbustos y trepadoras que dan flor en primavera deben podarse, si hiciera falta, inmediatamente después de concluida la floración.

Los principales tipos de poda
• Poda de limpieza:
Suele llevarse a cabo en invierno o a comienzos de la primavera y consiste en eliminar las ramas secas, débiles, rotas, superpuestas o enmarañadas, y los chupones en las ramas y el pie (sierpes). Se debe hacer todos los años en toda clase de leñosas ornamentales. Algunas trepadoras, como las pasionarias o pasifloras y muchos tipos de jazmines, necesitan una poda extra de aclarado cada 3-4 años, que despeje las zonas que presenten una vegetación muy densa con el objetivo de asegurar una mejor circulación de aire y un mayor asoleamiento.
Elimina las flores pasadas
Cuando los ejemplares son pequeños conviene eliminar las flores muertas para impedir la formación de frutos y semillas indeseados, que les restan vigor. Se debe hacer a medida que se vayan marchitando, a mano o con una pequeña tijera de poda. A veces debes pinzar exclusivamente las flores -como en jazmines y falsos jazmines-; en otros, debes recortar ligeramente el extremo de la rama -como en rosales (por debajo de la tercera o cuarta hoja) y aromáticas como lavandas-.
• Poda de formación:
Las leñosas ornamentales que se adquieren en un vivero, en especial los árboles y arbustos, ya han sido sometidas a podas de formación durante sus primeros años para que desarrollen desde el inicio una estructura adecuada de ramas. Esto les asegurará un buen equilibrio cuando alcancen su tamaño máximo y, por lo tanto, capacidad para soportar sin quebrarse la fuerza del viento y el peso de la nieve, además de una buena circulación de aire en la copa y un homogéneo asoleamiento.- Distintos tipos: Cada árbol o arbusto desarrolla de forma natural una determinada silueta, que se suele potenciar mediante la poda de formación. En el caso de las especies que soportan bien los recortes, este tipo de poda puede modificar notablemente esa tendencia natural. La silueta que pueden lucir árboles y arbustos ornamentales puede ser: globosa o esférica, ovoide, columnar o fastigiada, cónica o piramidal, horizontal, en forma de vaso (con varios troncos desde el suelo), parasol, copa, cojín, tapiz, en espaldera, etcétera. Las formas se multiplican notablemente en el caso de los arbustos topiarios: desde esferas, conos y paralepípedos a todo tipo de esculturas.
• Poda de mantenimiento:
En algunos casos tendrás que ayudar al ejemplar a conservar la forma que traía del vivero. Si la operación va a ser drástica, espera que haga bastante frío para que la savia esté baja y sufra menos. En ese caso, poda respetando las ramas principales e interviene sobre las secundarias dejando una distancia y orientación suficientes para que no se estorben entre sí, no se enmarañen, y puedan recibir la mayor cantidad posible de luz y además de un modo uniforme.

Avanzada la primavera y durante el verano, si el desarrollo vegetativo ha sido vigoroso y compromete la estética y la forma del ejemplar, limítate a una poda ligera para conservar una silueta compacta. Esta operación es imprescindible en los árboles y arbustos con recortes topiarios.
La glicinia, un caso especial
A causa de su volubilidad, la glicinia necesita podas de mantenimiento cada 15 a 20 días en verano. Limítate a recortar los tallos largos y tiernos (no leñosos), dejándolos de un tercio de su tamaño; debes respetar los botones florales que surgen en la base. En febrero debes repetir esta operación; los ramos cortos o leñosos, donde se abrirán las flores en unas semanas, deben permanecer intactos.
• Poda de rejuvenecimiento:
Permite regenerar ejemplares agotados o envejecidos recuperando una frondosidad y una forma perdida. Este tipo de poda suele aparejar recortes drásticos, de modo que debes hacerla al final del invierno. Antes, confirma si el ejemplar verdaderamente lo necesita y, sobre todo, si la especie lo resiste. Debes tener la precaución de respetar su equilibrio y estructura, sobre todo si eliminas alguna rama principal. En algunos casos, la poda de rejuvenecimiento sirve para evitar una excesiva lignificación, es decir, que los ejemplares se vuelvan demasiado leñosos y pobres en follaje en la parte inferior, como ocurre con algunas aromáticas, las lantanas, trepadoras como las madreselvas, etcétera. La frecuencia depende de cada especie: puede ser anual o cada 4-5 años.
Árboles a su aire
La mayoría de los árboles ornamentales no necesitan poda, excepto de limpieza. Hay algunos, como los arces japoneses, que crecen tan lentamente que tardarían mucho tiempo en recuperar lo perdido. Respetar el crecimiento natural de los árboles ornamentales, ya sean interesantes por su follaje, sus flores o sus bayas y frutos, es una buena práctica jardinera. Eso sí, antes de adquirir el ejemplar, averigua qué tamaño máximo suele desarrollar la especie y confirma si el lugar donde quieres ubicarlo tiene las dimensiones adecuadas y le permitirá crecer a su aire sin necesidad de que lo podes.
La poda de los arbustos y trepadoras de flor
La poda de los arbustos y trepadoras de flor es imprescindible en las especies que florecen en verano y otoño, y opcional en las que lo hacen en primavera. Tenlo muy en cuenta si vas a podarlos porque esta operación debe llevarse a cabo en épocas muy concretas del año, caso contrario puedes quedarte sin flores la temporada siguiente.
• Las leñosas que florecen en primavera no necesitan ser podadas para dar flores la temporada siguiente. Sin embargo, si necesitaras darles forma puedes podarlas ligeramente una vez que haya concluido la floración, es decir entre abril y junio, a la vez que las limpias de ramillas muertas, débiles o mal formadas.
La explicación es que estas especies generan a lo largo del verano y el otoño los botones florales que se abrirán la siguiente primavera, es decir, florecen en ramas del año anterior o madera vieja; si en invierno las sometieras a una poda drástica eliminarías las futuras flores. Es el caso, por ejemplo, de arbustos como los lilos, celindas, camelias, viburnos, mimosas, magnolias de primavera, etcétera.
No podes los árboles y arbustos que producen bayas
Aunque den flor en primavera, los arbustos que producen bayas o frutos decorativos, como por ejemplo los manzanos y perales ornamentales, las pyracanthas, acebos o el durillo (Viburnum tinus), no deben podarse tras la floración porque perderían sus frutos. Si necesitas que mantengan la forma, como sucede cuanto estas especies se utilizan en setos, no te quedará otra opción que podarlos, aunque perdiendo al menos parte de la fructificación.
• Las leñosas que florecen en verano y otoño no se podan hasta finales del invierno o comienzos de la primavera, una vez que el riesgo de heladas ha remitido, y justo antes de que empiece a asomar el follaje nuevo en el caso de las de hoja caduca. En muchas de ellas, como los rosales de pie y las hortensias, es una operación imprescindible para asegurar una buena floración. En el caso de trepadoras vigorosas como la mayoría de las bignonias, resulta esencial para controlar su expansión y aligerar su peso. En otras, como el plumbago o jazmín del cielo y el árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica), debe ser moderada.
Sin embargo siempre hay excepciones, de modo que conviene que averigües los requerimientos de cada especie concreta.
Excepciones a la regla
Hay especies que producen una larga floración, que abarca desde la primavera al otoño, cuya poda debe practicarse en un momento muy preciso. Es el caso de las adelfas, que se podan después de la floración principal del verano y no a finales del invierno. La rosa de China (Hibiscus rosa-sinensis) debe podarse a comienzos del invierno para conseguir flores más grandes y abundantes; eso sí, espera que haya alcanzado la altura deseada.
Escoge herramientas bien afiladas y limpias
Es imprescindible que las cuchillas de las tijeras o podaderas estén bien afiladas para conseguir cortes netos y no astillar las ramas. Mantenlas bien limpias (desinféctalas con alcohol) para no transmitir enfermedades a los ejemplares.
Según el tipo de poda deberás escoger un tipo de herramienta:
• Para ramas verdes de hasta 22 mm: tijeras de una mano de corte deslizante o bypass.
• Para ramas secas o de madera dura de hasta 24 mm: tijeras de una mano de corte en yunque.
• Para ramas verdes de hasta 50 mm: podaderas de dos manos de corte deslizante o bypass.
• Para ramas secas de hasta 50 mm: tijeras de una mano de corte en yunque.
• Para ramas en altura de hasta 40 mm: tijeras de pértiga. La herramienta se acopla a un mango único, de largo fijo o extensible, que permite alcanzar ramas a una altura de 2 a 5 metros sin necesidad de utilizar una escalera. Se accionan al tirar de una cuerda conectada a un sistema de muelles.
• Para ramas en altura de más de 40 mm o ramas muy duras: serruchos acoplados a una pértiga.


¿Cómo podar correctamente?
• Los cortes han de ser limpios, netos y de una sola vez, es decir, sin girar las tijeras, aplastar o desgarrar la rama. De lo contrario, la herida no cicatrizará bien y podría convertirse en la puerta de entrada de hongos, virus o bacterias.
• Sitúa la cuchilla en la parte superior del ángulo de corte y la contrahoja en la base o parte inferior. Así evitarás posibles daños en la sección de rama que permanece en la planta.
• El corte debe ser oblicuo, con una inclinación suficiente para que la savia gotee y el agua de lluvia resbale y no se acumule humedad, el hábitat preferido de bacterias y hongos nocivos para proliferar.
• El corte solo ha de ser recto cuando haya yemas paralelas, es decir, a cada lado de la rama.

Unta pasta cicatrizante en las heridas de poda
Las heridas de poda, ya sean en madera verde como seca, deben tratarse con cuidado para evitar infecciones que debiliten al ejemplar, sobre todo si se han realizado en ramas gruesas. Procura que los cortes sean netos y lisos. Limpia la superficie de astillas y trata de dejarla lo más lisa posible. Aunque las heridas suelen cicatrizar de forma natural, conviene untarlas con pasta cicatrizante, que actúa como un producto sellador que acelera el proceso y evita la entrada de hongos y bacterias. Se puede aplicar en cualquier época del año.
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