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Cómo elegir un compresor de aire

Cómo funciona

La toma de aire, compresión de éste y expulsión del mismo por el compresor se realiza gracias a un motor que puede funcionar por electricidad o por combustible. Generalmente los compresores profesionales utilizan combustible y los domésticos son preferentemente eléctricos.

Su base de funcionamiento es transformar la energía eléctrica en energía neumática gracias a la compresión del aire que almacena en un calderín para usarlo posteriormente.

La capacidad de trabajo se mide por el caudal de aire, la potencia y el volumen del depósito, aunque hay otras características que debes tener en cuenta a la hora de elegirlo.

● La potencia: es la cantidad de energía que puede generar y por lo tanto usar el compresor. Viene expresada en caballos de vapor (CV) y en máquinas de importación encontrarás el símbolo HP (horse power). Los compresores desarrollan una potencia entre 1,5 CV y 5 CV. Para uso doméstico en las tareas de bricolaje más frecuentes, con un máximo de 2,5 CV es suficiente. Potencias superiores son indicadas para trabajos industriales.

● La presión: a grandes rasgos, es la fuerza que se ejerce o se puede ejercer, en este caso por el aire comprimido, sobre una determinada superficie, en el caso del compresor por el conducto de expulsión. Las presiones máximas con las que suelen funcionar los compresores domésticos son 8 bares, aunque para la mayoría de las tareas, bastará con 3 o 4 bares; los profesionales alcanzan hasta 15 bares.

● El caudal: es la cantidad de litros de aire por minuto que puede expulsar y, como regla general, suele ser 100 litros por cada caballo de vapor, aunque los distintos modelos pueden generar más o menos caudal con mayor o menor potencia. Lo fundamental es que el compresor sea capaz de mantener un caudal constante mientras se trabaja.

Tabla de consumo de caudal y potencia y presión recomendadas según los usos

Máquina Litros/minuto Presión en bares Potencia (CV) recomendada
Pistola de soplado 150 Menos de 6 1,5
Pistola pintura lisa 300 Menos de 3 2
Pistola gotelé, lacas y esmaltes 150 Menos de 3 1,5
Aerógrafo 100 Menos de 6 1,5
Lijadora 350 Menos de 6 2
Atornillador 200 Menos de 6 2
Talador 350 Menos de 6 2


● El depósito o calderín: en él se almacena el aire comprimido que utilizará la máquina o herramienta que se acopla al compresor y se mide en litros. Los compresores domésticos suelen tener entre 6 y 10 litros de aire, aumentando la capacidad según aumenta su potencia y prestaciones. Cuando el depósito está lleno, el motor deja de funcionar y se utiliza el aire acumulado; cuando este empieza baja de un punto, el motor vuelve a conectares para absorber y comprimir más aire.

● El peso: para tener en tu taller de bricolaje, elige un modelo que no pese mucho, aunque los compresores con calderín incorporan ruedas para desplazarlos fácilmente. Los domésticos con depósito pesan entre 10 y 12 kilos y los profesionales, a partir de 25.

¿Hay compresores sin depósito?

Los compresores de membranas no almacenan el aire que usan, porque no los comprimen, solo lo expulsan a presión. Son muy manejables, suelen tener formato de maletín y pesar muy poco. Aunque son ideales para trabajos puntuales, como inflar balones o pintar con aerógrafo, también se pueden usar para otras tareas que no requieran un alto caudal, como aplicar gotelé. Al no acumular aire, el motor está funcionando permanentemente, con lo que su consumo eléctrico puede ser mayor.

Para qué se usa

Además de aquellos usos para los que se requiere una fuerza de soplado o neumática continua, el compresor está especialmente indicado para los que requieran una gran fuerza aplicada de manera continua, trabajo que hacen con un menor consumo energético. La versatilidad de esta máquina hace que sea muy apreciada por los profesionales, pero también por aficionados al bricolaje, una vez que la prueban y descubren sus posibilidades. En casa puedes utilizarla para pintar, barnizar, poner a punto los neumáticos, limpiar a presión, inflar balones y colchones, grapar, lijar, etc.

● Para clavar y grapar: esto siempre se hace mejor con una herramienta neumática, que aprovecha la presión ejercida en cada disparo para clavar y grapar de manera regular y sin esfuerzo, gracias a la pistola clavadora que se acopla al compresor.

● Para soplar: los trabajos de limpieza con aire se resuelven perfectamente con una pistola de soplado acoplada al compresor. Cualquier ranura, resquicio o superficie de la casa; las herramientas de bricolaje; los radiadores, etc. Quedarán impecables con un ahorro importante de tiempo y energía.

● Para petrolear: se pueden limpiar motores con una pistola de petrolear adaptada al compresor. La pistola incorpora una punta regulable, para dejar pasar más o menos petróleo o ceras líquidas, según el caso.

● Para inflar: imprescindible en el inflado de ruedas de bicicletas, balones, camas hinchables, globos, pero también el mantenimiento de las ruedas de los vehículos. Para inflar no se necesita compresor con acumulador. Puede hacerse acoplando una simple pistola de inflado con manómetro.

● Para lijar: acoplando una lijadora orbital de uso neumático, puedes lijar, pulir o encerar cualquier superficie. Precisas que tu compresor desarrolle un caudal de unos 300 litros por minuto y unos 6 bares de potencia.

● Para cincelar: el trabajo de percusión necesario para picar piedra, levantar azulejos o demoler muros se puede realizar perfectamente con una cinceladora neumática acoplada al compresor. Es el mismo principio que para clavar y grapar, pero con mayor velocidad de impacto (unos 4.500 golpes por minuto).

No muevas el compresor

Es aconsejable no estar moviendo el compresor de un sitio a otro, especialmente si se trabaja en un suelo que no está nivelado. Se puede dejar estático, acoplarle una manguera y a esta la herramienta correspondiente. Consigues así llegar a más lugares sin necesidad de mover la máquina.

Cómo se mantiene

Para prolongar su vida y que el compresor funcione siempre con la misma capacidad de trabajo, la máquina necesita un mantenimiento básico pero importante.

● Purgar el calderín: durante la compresión de aire (que se suele hacer por enfriado) se produce una condensación de agua en el depósito que obliga a hacer purgados periódicos con la válvula de purgado que incorporan.

● Cambiar el aceite: en la mayoría de los modelos, el cárter del compresor (el motor) suele requerir una lubricación con aceite. Comprueba los niveles y cámbialo según las instrucciones del fabricante.

● Comprobar y sustituir el filtro del aire: cualquier aparato que toma aire del exterior incorpora un filtro para evitar que entre polvo en el motor, y debe estar limpio siempre para evitar recalentamientos. Si está muy deteriorado, sustitúyelo.

● Limpiar la rejilla de ventilación: en la carcasa del motor, limpia periódicamente para no obstruir la toma de aire. Tampoco debes cubrirla nunca con trapos u otros elementos.

● Limpiar los accesorios: pistolas, válvulas y mangueras deben quedarse perfectamente limpias después de cada uso.

Los complementos

Todos los compresores necesitan sus complementos para adaptar las herramientas: enchufes, mangueras y racords o colectores son imprescindibles. Deben estar en buenas condiciones y ser compatibles con el modelo de compresor. En tu tienda te pueden aconsejar al respecto.

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