Cómo hacerlo
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Almacena tu garaje
Si después de guardar el coche en el garaje aún te sobra espacio, puedes aprovecharlo para crear una zona de almacenaje.
La clave es lograr que sea muy funcional estudiando bien los metros disponibles, y que esté organizada según tus necesidades. También es muy importante planificar huecos de diferentes tamaños y formas para almacenar objetos de distinto volumen, de manera que puedas tenerlos siempre a mano; desde el cortacésped hasta alimentos en conserva, si quieres.
En este artículo te proponemos varios ejemplos de zonas de almacenamiento con diseños de estanterías modulares. En ellos los objetos se agrupan por su uso: jardinería, bricolaje, tiempo libre, alimentación y lavado. Sólo tienes que adaptar estas sugerencias a tus propias necesidades y a las dimensiones de tu garaje.
Cuando el garaje tiene entre 3,5 y 4 m de ancho una opción muy acertada es acondicionar una de las paredes como zona de almacenaje. Para empezar, se debe medir lo que ocupa el coche con las puertas abiertas, pues es importante poder salir de él por ambos lados sin que estorben ni la estantería que vayamos a colocar ni la pared opuesta. Y a esta medida hay que añadir los 40, 50 o 70 cm del fondo de dicha estantería.
A la hora de elegir modelo lo más conveniente es emplear algún sistema modular, que permita regular en altura los estantes. Así será posible crear huecos específicos para cada aparato o grupo de objetos. También será muy práctico incorporar algunos estantes hechos a medida. Para ello se pueden aprovechar restos de madera que hayan sobrado de otros trabajos de bricolaje.
Asimismo, para mejorar la organización en el interior de algunos de estos huecos, es una buena idea colocar en la trasera paneles perforados con soportes para colgar pequeñas herramientas. También son muy útiles los clasificadores (para tacos, tornillos y otras fijaciones) y los cajones para guardar piezas más pequeñas.
Como se observa en la ilustración, la estantería se ha organizado por módulos de forma temática. Es decir, en cada uno se han almacenado los aparatos, utensilios y herramientas destinados a un mismo uso.
El primer módulo, empezando por la izquierda, corresponde al equipamiento de jardinería. Las herramientas grandes se han colocado en un panel al fondo, para poder colgarlas y descolgarlas cómodamente; la carretilla y la cortadora, más voluminosas y pesadas, se han dispuesto de forma que aprovechan perfectamente un lateral del módulo y un hueco en el suelo; para el cubo de basura se ha reservado un gran espacio, y otro más reducido para poner unos cajones de herramientas pequeñas. Además, ha sobrado sitio para colocar unas baldas donde dejar los productos fitosanitarios, y en la parte superior a la izquierda un estante corrido que puede ser muy práctico para tener a mano el pulverizador, que se usa esporádicamente, o las macetas que se guardan para transplantar.
A continuación, el resto de los módulos de la estantería: artículos de bricolaje, material de tiempo libre, almacenaje de alimentos no perecederos, congelados y zona de lavado.
Las medidas que aparecen en la ilustración orientan sobre el espacio que se debe asignar, como mínimo, a cada módulo en función del destino que se le va a dar.
El secreto para conseguir una buena organización reside en empezar haciendo una lista de las cosas que se quieren almacenar. Después se dividen en grupos y se calcula exactamente el espacio que se necesita para cada uno de ellos.
Resulta de gran ayuda trabajar sobre papel con un lápiz y reflexionar sobre cuál puede ser la mejor distribución antes de empezar a montar estanterías.
Por otra parte, es interesante tener en cuenta las siguientes sugerencias para optimizar al máximo el espacio del garaje y conseguir que la zona de almacenaje sea un lugar accesible y cómodo:
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Otra posibilidad es que el garaje sea muy estrecho pero muy largo. Pues bien, esta forma es ideal para crear al fondo una zona de almacenaje en la que moverse con toda comodidad. Sólo es cuestión de crear una distribución óptima, la cual debe decidirse en función del espacio que quede disponible una vez aparcado el coche, y de las propias necesidades de almacenamiento. Como norma general , basta con disponer de un mínimo de 1,85 m de fondo.
A continuación describimos algunos ejemplos de distribución en paralelo y en tres filas.
En paralelo
En estas ilustraciones se aprecia cómo quedan distribuidos los módulos y, a modo de orientación, las medidas que se les puede asignar a cada uno de ellos. En este caso se ha optado por situar los módulos que más ensucian (jardinería y bricolaje) a la izquierda, lo más lejos posible de los más limpios (alimentación y zona de lavado) colocados a la derecha. Entre ambos, se ha dejado una zona neutral, dedicada al material de tiempo libre.
A la hora de distribuir los módulos y los pasillos interiores, es muy importante dejar espacio suficiente para que los elementos voluminosos y pesados, como el cortacésped o el cubo de basura, entren y salgan por ellos cómodamente. Para este tipo de pasillos se suele establecer un mínimo de 60 cm de ancho y un máximo de 80 cm.
En este ejemplo se ha dado acceso directo al cortacésped desde el exterior para mejorar la circulación. Asimismo, el congelador se ha situado de manera que es posible abrirlo desde fuera de la zona de almacenaje, con lo cual es más fácil acceder a los alimentos y la puerta no estorba dentro del almacén.
En tres filas
Otra modalidad de almacenaje cuando el garaje es muy estrecho y bastante largo es organizada en tres filas de módulos, como se ve en estas ilustraciones. Este tipo de distribución se puede emplear cuando en el garaje se cuenta con un fondo de 2,25 m.
En la fila de la izquierda ha quedado almacenado todo lo relacionado con el jardín. En la central, el material de bricolaje y tiempo libre. La fila de la derecha se ha reservado para los alimentos y la zona de lavado. Una vez más, las actividades que más ensucian se han separado de las más limpias, y así el área de lavado y los alimentos quedan preservados del paso de material sucio, como la carretilla, las herramientas del jardín o el cubo de basura.



Si el garaje no es lo suficientemente ancho como para almacenarlo todo en una sola pared, ni tiene sitio al fondo, hay otras soluciones para tenerlo todo organizado y a mano.
Una de ellas es aprovechar al máximo las paredes empleando paneles para colgar las herramientas, soportes especiales para colocar objetos voluminosos, como bicicletas, etc.
Otra norma básica para aprovechar los metros disponibles es situar armarios, estanterías o cajones en los rincones libres. Y si se decide hacerlos a medida, conviene que lleguen hasta el techo.
Por último, existe la posibilidad de guardar algunos objetos grandes, pero no muy pesados, en el espacio libre que queda sobre el coche, como maletas, alfombras enrolladas, tablas de surf, esquís, etc. Para ello sólo hay que construir una estructura semejante a la que se ve en la ilustración.
El esquema con medidas da una idea aproximada del espacio que ocuparía dicha estructura. Con ella es posible aprovechar hasta el techo el hueco vacío que queda encima del vehículo una vez aparcado. Es muy importante que para la construcción de esta estructura se empleen los materiales y sistemas de fijación más adecuados, en función de las características de los objetos que se vayan a guardar encima, sobre todo de su peso.
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