Ajustar o cepillar una puerta
¿Qué necesitas?
Materiales
- Hojas de lija de diferente grano
- Cinta adhesiva
- Barniz, pintura, esmalte…
- Ovalillos
- Bisagras o pernios
Herramientas
- Lijadora
- Lápiz
- Cepillo eléctrico o manual
- Serrucho o sierra de calar
- Palanca de uña
- Regla para marcar
- Flexómetro
- Bolsa de viruta para cepillo eléctrico
- Aspirador para cepillo eléctrico
Cómo planificar el trabajo
Piensa si es solo hacer pequeños ajustes o tienes que desmontar la puerta para poder reajustarla con comodidad. Observa bien su estado, tal vez tengas que cambiar, además, las bisagras o los pernios porque ya están demasiado deteriorados por el uso.
No te olvides de protegerte con guantes, gafas, cascos frente al ruido y mascarilla cuando la tarea de bricolaje lo requiera.
Solucionar pequeños desajustes en la puerta
Cuando los roces o desajustes no son demasiado pronunciados y puedes abrir y cerrar la puerta, aunque con dificultad, quizá no necesites desmontarla, sólo lijar. ¡Te decimos varias formas de hacerlo!
1. Marca y lija
Pasa una hoja entre la puerta y el suelo y marca los puntos en los que la hoja ya queda detenida. Ahí tendrás que lijar. Haz lo mismo en la parte de los cercos, si la puerta también roza en alguna parte.

Dónde desbastar
Cuando el roce es en el suelo, es muy probable que queden marcas, sobre todo si son suelos laminados poco resistentes o de madera maciza. Si el roce sucede en los laterales tienes un truco que no falla para saber dónde hay que desbastar. Pasa con tiza todo el canto de la hoja de la puerta. Al abrir y al cerrar quedarán marcados en el cerco los puntos en los que roza la puerta.
2. Fija una lija al suelo
Prueba de esta otra manera para evitar desmontar la puerta: fija al suelo con cinta adhesiva una hoja de lija de grano grueso en el punto donde roza la puerta. Haz pasadas con la puerta una y otra vez sobre la lija y así lograrás desbastar lo suficiente para que cierre bien. Limpia después el serrín. Otra manera de hacerlo es con un cepillo manual de carpintero.

3. Prueba con una lijadora eléctrica
Con una lijadora eléctrica tipo triangular puedes hacer lo mismo en los puntos donde la hoja pegue con el cerco. Si la puerta es de madera maciza puedes lijar tanto en el cerco como en el canto de la hoja. Si es tablero de melamina, material plástico, deberás lijar en el cerco, si éste es macizo. Si no, tendrás que rebajar en el canto, lijar bien y después volver a cantear con cinta preencolada del mismo tono.

4. Sustituye los ovalillos
Otra opción sencilla es sustituir los ovalillos de las bisagras, quizá desgastados, por unos nuevos o colocar algún ovalillo fino sobre el existente para elevar unos milímetros la puerta. Quita la puerta y coloca las piezas en el vástago de la bisagra. Recuerda que esto lo puedes hacer si entre la parte de arriba de la puerta y el cerco existe el suficiente hueco para colocar un ovalillo, si no tendrás que lijar o cepillar donde corresponda. Si por el contrario funciona, ahorrarás tiempo y esfuerzo.

Solucionar grandes diferencias
Cuando el problema al abrir o cerrar la puerta es ya grave la opción más apropiada es desmontar la hoja y trabajar con comodidad. La solución no tiene complicaciones pero sí has de hacerlo con más seguridad. Sigue estos pasos:
1. Marca la zona a desbastar
Pasa una tabla fina, de unos 3 mm, el hueco mínimo recomendado entre hoja y suelo o entre el cerco, a lo largo de la base de la puerta. Esa será la señal que tienes que desbastar.

2. Saca la puerta
Desmonta la hoja de las bisagras. Para hacerlo con facilidad emplea una pequeña palanca de uña; presiona con el pie mientras ayudas con las manos a sacar la puerta de las bisagras.

3. Prepara la mesa de trabajo
Coloca la hoja en una mesa de trabajo lo suficientemente estable para poder trabajar sobre ella. Sujétala con sargentos o mordazas y protege antes la superficie con una manta para no arañarla.

4. Utiliza la lijadora
Si lo que tienes que desbastar es poco y solo por determinadas zonas, prueba haciendo pasadas repetidas con una lijadora y lija de grano grueso, rematando con lija de grano fino.

5. Nuevas pasadas con el cepillo manual
Si has de desbastar más milímetros, una opción es hacerlo con un cepillo manual. Regula los milímetros de corte y haz pasadas de atrás hacia delante con la herramienta. Es mejor que hagas sucesivas pasadas, desbastando poco a poco, que no mucho de golpe. También puedes pasar un cepillo pequeño en el cerco o en cualquier canto de la puerta, siempre que sea de madera maciza.

6. Usa el cepillo eléctrico para trabajos más costosos
Cuando tengas que hacer el mismo trabajo en varias puertas o lo que tienes que reducir es mucho te compensará utilizar un cepillo eléctrico. Regula en el pomo el nivel del corte de las cuchillas. Haz sucesivas pasadas hasta llegar al nivel de desbastado. Es preferible cepillar poco a poco, antes que hacer un cepillado demasiado grueso.

Recomendaciones
Evitarás trabajos de limpieza y problemas respiratorios si utilizas un aspirador acoplado a la máquina o una bolsa de recogida de serrín.
Para evitar desprendimientos, roturas o astillamientos en el revestimiento a la hora de cepillar los bajos de una puerta tienes que comenzar por uno de los extremos y en dirección al interior del canto. Rebaja primero ahí los milímetros necesarios a lo largo de unos 5 centímetros. Cuando las hojas del cepillo lleguen hasta ese extremo desde el otro lado no se deteriorará el revestimiento de los cantos, al ya estar desbastado.
7. Barniza
Si la hoja de la puerta es de madera maciza, puedes acabar barnizando o pintando en el mismo tono existente, especialmente si has lijado o cepillado en los cantos superiores de la hoja o en el cerco. Si has tenido que estropear algún canto, tendrás que cantear de nuevo, después de rebajar, con cinta preencolada.

8. Usa el flexómetro para cortar correctamente
Si tienes que hacer un gran corte en la base de la puerta, porque has elevado un suelo con laminado o tarima maciza, por ejemplo, marca la línea del corte con el flexómetro y una regla.
Puedes emplear el cepillo eléctrico, como te hemos enseñado, o también serrar con la sierra de calar o circular, dependiendo de cuál sea el grosor a quitar. Protege la línea de corte con una cinta de carrocero, para evitar deterioros en el chapeado de la puerta.
Utiliza una guía de corte con las máquinas para hacerlo de manera precisa.


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