EL MOMENTO ACTUAL DE LA LÍRICA EN ESPAÑA
La revista 'Ópera Actual' analiza, en su número del mes de octubre, la actividad lírica en nuestro país.
La importancia de los teatros de ópera españoles en el panorama lírico internacional está mostrándose cada día con más fuerza, y no por sus espectaculares infraestructuras, sino por su financiación y la calidad de sus temporadas. Una red de teatros y auditorios que todavía sigue creciendo, ya que –cuando menos- están todavía previstos un teatro en Granada, la Ciudad de la Música de Sabadell y el futuro Teatro de Irún.
La inversión económica es otro capítulo que asombra en Europa, tanto por las aportaciones del máximo patrocinador, el Ministerio de Cultura –a través del Inaem-, como de los gobiernos autonómicos, ayuntamientos y demás organismos públicos, a los que se unen los ingresos provenientes del mecenazgo privado que han aumentado considerablemente, llegando en el Liceu a 12 por cien de su presupuesto, el segundo más alto de Europa tras la Royal Opera House del Covent Garden de Londres. Ello, a pesar de la pacata ley de mecenazgo española. Esperemos que esta financiación no sufra un recorte en el futuro debido a la crisis económica.
Nunca se habían podido escuchar tantas y tan importantes voces por la geografía nacional, ni igualmente se había podido presenciar los trabajos de los más afamados directores de escena en coproducciones con los teatros y festivales más importantes del mundo. Inimaginable, también hace un par de décadas, el número de representaciones anuales, además de la intensa vida musical que ofrecen numerosos ciclos de las temporadas operísticas y sinfónicas de una treintena de orquestas. Primero mientras la mayoría de los teatros españoles funcionan casi a la perfección de acuerdo con sus presupuestos, los grandes especialmente el Teatro Real y el Gran Teatre del Liceu –que se llevan la mayor parte del presupuesto oficial-, no acaban de encontrar un modelo que se ajuste a su carácter de teatro público, ya que siguen recibiendo quejas especialmente de compositores o intérpretes nacionales porque casi no se cuenta con ellos y siguen siendo los peor tratados desde todo punto de vista.
Fragmento del editorial de la revista 'Ópera Actual'
Mes de octubre, 2008