FINALIZAN LAS OBRAS DE REHABILITACIÓN DEL TEATRO ECHEGARAY
La compleja y ambiciosa rehabilitación del Echegaray, que comenzara en 2004, llega a su fin después de años de retraso motivado, en gran parte, por el hallazgo de vestigios arqueológicos en el suelo, finalmente cubiertos para su protección después de un exhaustivo análisis. El proyecto del singular arquitecto Francisco Peñalosa que, tras su fallecimiento el pasado agosto, ha continuado su hijo Borja Peñalosa junto a Salvador Moreno Peralta y César Olano concluye con diversos aspectos todavía a resolver; entre otros la titularidad de su gestión.
Si el Ayuntamiento defendía esta sala como espacio alternativo a la programación del Cervantes y, por tanto, bajo el paraguas de este organismo, hoy día esa opción no está ahora tan clara. De hecho, los presupuestos municipales de este año apenas reservan 400.000 euros para las inversiones que acometa el primer espacio escénico de la ciudad. Un panorama que sigue la línea de «austeridad» marcada por el gobierno local para este año. El Delegado de Cultura, Miguel Briones, explicó que, "si bien hasta ahora ha sido el Teatro Cervantes el primer responsable de la gestión del espacio, aunque no se han llevado a cabo actividades escénicas", el Consistorio "no descarta adoptar un modelo de titularidad municipal y gestión privada". Esta fórmula respondería al deseo del Ayuntamiento "de lograr para el Echegaray la mayor singularidad posible así como una mayor agilización en los procesos de contratación de espectáculos para que sus ofertas no se solapen con las del Teatro Cervantes; por ello estamos trabajando en el diseño de una programación distinta y propia", añadió al respecto Briones. “Tenemos que buscar la mejor fórmula para que la gestión del Echegaray sea rentable para el Ayuntamiento y beneficiosa para la ciudad”.
Málaga gana con el Echegaray un teatro versátil y moderno, con capacidad para 300 localidades, dotado con otras tantas butacas de colores brillantes, retráctiles y desplazables, que permitirá acoger tanto representaciones teatrales tradicionales a la italiana como montajes contemporáneos tipo performance. La parte noble del edificio, inaugurado hace 77 años y construido por el arquitecto Manuel Rivera Vera, luce ya recuperada, con la fachada y el vestíbulo como principales señas de identidad. El escenario, por su parte, presenta un fondo variable de entre 6 y 9'5 metros y ocupa la mitad de la superficie del teatro, lo que refuerza la conexión con los espectadores. Solo falta saber quien se hace con las riendas.