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Nuestra historia
Tengo un recuerdo precioso de cuando invitamos a algunos amigos norteamericanos a cenar. Mi marido iba a hacer una barbacoa utilizando cinta de lomo con su adobo especial, y yo estaba haciendo un gratinado de patatas. El olor de la parrilla y del ajo en el horno, hizo que nuestros amigos se preguntaran qué es lo que les ibamos a servir.
Cuando nos sentamos a la mesa, con un poco de buen vino tinto en las copas, y el fantástico gratinado de patata estuvo en la mesa, nuestros amigos americanos se quedaron muy tranquilos. Con cara de asombro me preguntaron dónde lo había comprado. Cuando les dije que lo había hecho yo misma, se quedaron de piedra. Apenas podían creerlo y se preguntaban cuántas horas tardé en cocinarlo. Yo al principio pensaba que estaban de broma, pero aún hoy, después de 7 años siguen hablando acerca de nuestra primera cena juntos y lo maravilloso que les pareció que yo misma preparara el gratinado.